08 octubre 2017

Código promocional Ilunion Hoteles

Los destinos preferidos de los turistas son ciudades como Madrid, Barcelona y Granada. La reina y el ambiente mediterráneo son sus favoritos, se puede viajar por Salou, Benidorm, Lloret de Mar, Cambrils, Peñíscola para disfrutar del sol. La montaña tampoco se queda relegada a un segundo plano, puesto que aquí también hay destinos importantes como el principado de Andorra, con Andorra la Vella o Les Escaldes. Valencia también es una ciudad muy visitada, recibe una en constante cantidad de reservas y mucha de esta gente se aloja utilizando el código promocional Ilunion Hoteles, que les permitirá alojarse en hoteles de cuatro estrellas a un precio muy bueno, además de que son accesibles a todo tipo de público.


Las ciudades se conocen andando, pero también por medio del transporte público, en el subsuelo donde no se ve el sol, los vagones de los metros aceleran el tiempo para ir de un sitio a otro. Son muchas las capitales que han querido dar otra cara al metro para convertirlo en un lugar llamativo y acogedor, capaz de atraer la atención de sus visitantes. Adentrarse en la estación de Estocolmo, costará pensar que estáis descendiendo al centro de la tierra. Un viaje a lo Julio Verne en escaleras mecánicas que los llevarán a una estación que homenajea los edificios del país y sus costumbres. Tendréis la posibilidad de coger la línea 11 mientras os afirma es en la convención de que los suecos tienen un don especial para el diseño. También en Estocolmo no dejes de ver la estación central, también conocida como Tunnelbana.

En Moscú el metro rezuma buen gusto y lujo; es conocido como el palacio subterráneo y no es para menos, porque en su interior creeréis que habéis viajado a la Rusia de los zares. Un ejemplo claro lo encontraréis en la estación Komsomlkaya, donde el dorado de su decoración y las arañas que cuelga del techo abovedado, pueden provocar que los distraiga y y perdáis vuestro metro, nunca os importará esperar en sitios como éstos. El aspecto del metro de Nápoles llama mucho la atención de los viajeros, este destino situado al sur de Italia donde según encontraréis rincones llenos de hermosura, dispone de un metro moderno. La estación de Toledo ha sido reconocida mundialmente como una de las más bellas de Europa.

En Shangai o sorprenderá el delicado cuidado que tienen en el metro, la vanguardia es la marca de la casa. Debajo del asfalto, las días recorren la urbe adentrándose por túneles llenos de magia como él Bund Sightseeing Tunnel, el trayecto dura unos cinco minutos. Otro de los destinos destacados es el metro de Lisboa. La capital portuguesa cuenta con auténticas obras de arquitectura en sus estaciones del metro. Una muestra es la estación de oriente, que fue diseñada por Santiago Calatrava. Si se quieren ver estaciones más clásicas, habrá que visitar las de Parque, Jardim Zoológico o la Ciudad universitaria, revestidas con los bellos azulejos portugueses. Y por último tenemos el metro de París, con las entradas modernistas a las bocas del metro. No es lo único que yo subterráneo que tiene la ciudad del amor, la parada de Arts et Métiers, dedicada a las artes y oficios que sacáis la Cámara para inmortalizar sus tonos cobrizos.

Nueva York es la capital del mundo por excelencia, la metrópolis de los rascacielos, tiene tantos apodos como cosas que se pueden hacer en ella. Desde el callejero por los lugares más exclusivos como pueden ser la quinta avenida, hasta el arte de los mejores museos como el MoMa o el MET, sin olvidarnos de visitar la estatua de la libertad y la isla Ellis, disfrutar de un partido de baloncesto de la NBA, la emoción de un musical en Broadway o un paseo en bicicleta por el central Park. Necesitareis varios días para visitar esta ciudad, una experiencia única es sobrevolar Nueva York en helicóptero, ese momento se quedarán para siempre grabado en vuestra memoria. No es raro que la capital francesa esté en la lista de las ciudades más visitadas del mundo, el encanto de sus calles se suma a la calidad de su oferta en museos y de su arquitectura urbana. Los más pequeños tienen Disneyland París que está a pocos kilómetros con sus actuaciones llenas de imaginación y magia. Además de la torre y gel, París tiene numerosos secretos por descubrir. Gran parte de la civilización europea se asienta en el pasado del imperio romano, por eso viajar a Roma es una catarsis que se incrementa gracias a la personalidad y a la belleza de esta urbe italiana. El coliseo nos recuerda la grandeza de su época antigua, pero no es lo único digno de destacar, ya que a medida que se anda por esta ciudad, el renacimiento, el barroco y el arte más actual llamar siempre la atención del turista. Hay que visitar el Vaticano, los museos capitolinos, la capilla Sixtina. No se puede dejar de ver el foro romano y la plaza de España. Y para que el viaje sea completo hay que dejarse seducir por su gastronomía local, seguro que repetís el viaje.

Machu Picchu, es uno de los lugares más impresionantes del mundo, y no es para menos, estas ruinas en Perú pertenecen a los incas y el viajero no puede sino abrir la boca cuando consigue alcanzarlas. Con una arquitectura compleja se mezcla perfectamente con el paisaje andino. Lo mejor es que madruguetes para llegar lo antes posible, evitando así la gran afluencia de público que siempre suele tener este lugar, ya que sólo puede entrar un número de personas determinado cada día.

La aurora boreal es un espectáculo único de la naturaleza que no podemos perdernos. Un buen destino para disfrutar de los colores de las auroras boreales es el norte de Noruega, la mejor época para ir es entre el equinoccio de otoño y el de primavera, lo más frecuente es que se visite durante los últimos días de otoño y los primeros de invierno. Es una opción muy interesante viajar hasta las Islas Svalbard, en el océano ártico, donde además de auroras, podréis ver paisaje polar y su fauna.

06 octubre 2017

Las distancias siderales se acortan

La Luna o Marte pronto podrán estar hasta 30 veces más cerca de la Tierra, y eso sin que sus órbitas hayan variado un ápice.

Un consorcio internacional de industrias aeroespaciales -en el que participan empresas de Francia, Rusia y EEUU- acaba de probar con éxito un revolucionario motor espacial de propulsión por plasma que, debido a su gran potencia (de 5 a 30 veces superior a la de los actuales sistemas químicos), puede acortar artificialmente las enormes distancias que nos separan del resto de los planetas del sistema solar.

De momento, este nuevo motor de plasma, denominado SPT-100, ha demostrado su buen funcionamiento en el satélite ruso GALS, que fue lanzado el pasado 20 de enero y que actualmente se encuentra en órbita alrededor de la Tierra a 36.000 kilómetros de altura.


Sin embargo, los expertos anuncian también que este mismo sistema de propulsión podría aplicarse, en un futuro próximo, a sondas y naves espaciales como la que se tiene previsto enviar al planeta Marte a principios del próximo siglo.

Las ventajas de la propulsión por plasma son numerosas, aunque por encima de todas destacan dos: su menor peso y su mayor potencia. Ahora mismo, y según los cálculos efectuados por la Sociedad Europea de Propulsión (SEP), un satélite de tipo medio (de unas tres mil toneladas de peso) necesita 600 kilos de combustible, líquido o sólido, para alcanzar una vida operativa en torno a los diez años.
En cambio, si se dotara a este mismo ingenio espacial de un motor de plasma se necesitaría una cantidad de combustible seis veces menor, con el consiguiente ahorro de peso, que se podría utilizar bien en aumentar la carga útil del satélite (un mayor número de antenas de televisión, radares, etc...) o bien en alargar sus años de funcionamiento. Es más, especialistas consultados por este periódico auguran que un satélite dotado con este nuevo motor podría funcionar de 20 a 30 años, el doble de su vida actual.

En concreto, y a diferencia de los convencionales métodos de empuje de tipo químico en los que se quema un gas, este nuevo tipo de motor funciona gracias a la creación de un campo electroestático, que despide a una gran velocidad iones positivos logrando así una gran fuerza de empuje, que puede multiplicar hasta veinte veces la actual.

Además, esta ionización de partículas (y no combustión como ocurre ahora con los motores clásicos) es también mucho más limpia, ya que no se vierten residuos químicos al exterior del vehículo espacial. Además, el riesgo de explosión es casi nulo, lo que evita uno de los principales orígenes de la basura espacial: el estallido en pleno vuelo de los ingenios espaciales.

04 octubre 2017

Si Galileo levantara la cabeza

Si Galileo levantara la cabeza y viese como podemos observar ahora los recovecos del sistema solar y sus alrededores, quizá considerase algo ridículo su telescopio, inventado en 1610. Sin embargo, gracias a este artefacto, ha sido posible toda la evolución de la fotografía espacial y también la muestra de 165 imágenes presentadas por La Caixa y la Comunidad de Madrid en la Casa de la Cultura de Alcobendas.

«Planeta Viajero» da un repaso al desarrollo de la fotografía espacial desde su nacimiento, hace 25 años, desde los Ranger (1964-65) las primeras naves espaciales equipadas con cámaras, hasta los más modernos sistemas de captación de imágenes en el espacio.

La exposición también muestra un mini planetario para 15 personas, especialmente pensados para el público infantil y que puede visitarse hasta el próximo 22 de febrero. Una voz en off, que simula la del propio firmamento, relata los cambios producidos durante la noche en ese cielo artificial.


FOTOGRAFIA ESPACIAL.- «Gracias a la fotografía espacial sabemos más de nuestro propio planeta, como los lechos de ríos que yacen bajo las arenas del desierto sin nosotros saberlo, o la topografía singular de nuestros océanos. De lejos se ven cosas muy singulares que no se aprecian a simple vista», cuenta Carlos Shanabel, coordinador de la exposición.
Las primeras fotografías espaciales se deben a la saga soviética de sondas lunares Lunik, cuyo tercer ingenio el Lunik 3, fue capaz de tomar imágenes de la cara oculta de la Luna en octubre de 1959, poco antes de estrellarse contra su superfice.

Los soviéticos prosiguen en los setenta sus misiones lunares con los Lunik, que llegaron a aterrizar sobre el satélite y analizar la composición química del suelo, mientras los estadounidenses se devanaban los sesos para desarrollar el programa Surveyor. Estas nuevas naves pudieron obtener vistas panorámicas en color de la superficie mediante una cámara de televisión.
Marte es, sin duda, uno de los planetas que más ha acaparado la atención de los científicos. Tras dos intentos fallidos, el Mariner 4 transmitió en noviembre de 1964 los sorprendentes cráteres del planeta rojo, que empezaban a anunciarse como un lugar sin vida. Fue la sonda Mariner 9 la que logró mejores resultados, enviando 7.329 imágenes de la superficie del planeta y de sus dos satélites Deimos y Phobos.

OBSESION MARCIANA.- En plena obsesión marciana (1972), sobrevino el interés por el planeta Mercurio. Los astrónomos de Estados Unidos quisieron retar al calor de las radiaciones solares y enviaron la sonda Mariner 10 al planeta más cercano al Sol. Logró acercarse a 327 km. de su superficie y enviar un interesante material gráfico.

«Las misiones de los Voyager han sido las más rentables para la NASA», explica Shanabel, que asegura que aún hoy algunas naves de exploración de planetas gigantes siguen enviando información desde fuera del sistema solar. Este interés por Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno se incrementa a finales de los 70.

Las naves viajeras Voyager, que recogieron el testigo de las estaciones automáticas Pioneer, estaban dotadas con un sistema de transmisión de datos muy rápidos. En tan sólo 48 segundos eran capaces de descomponer imágenes formadas por 800 líneas. A ellas se debe el descubrimiento de los grandes anillos de Júpiter, que resultaron ser mucho menores que los de Saturno, y sus numerosos satélites.
Saturno y Urano también han sido retratados por las andarinas estaciones Voyager, ya en la década de los ochenta. Para llegar a ver los diez anillos de Urano o las montañas de su satélite Miranda, Voyager 2 tuvo que recorrer una distancia 19 veces superior a la que hay de la Tierra al Sol.

1986 fue el año del cometa Halley y, cómo no, se lanzaron varias misiones para saber más de este extraño visitante. La sonda soviética Vega 1, la japonesa Suisei 1 o la europea Giotto, que llegó a 540 km. del núcleo, nos dibujaron el oscuro rostro de Halley. El núcleo negro del cometa sorprendió a los investigadores, que habían previsto que Giotto dirigiera sus sensores hacia las partes más brillantes del cometa, pensando que se hallarían en la zona central.

El moderno telescopio espacial no ha podido superar según sus expertos la calidad de las fotografías espaciales robadas por las sondas y naves que pululan por el espacio desde que hace más de 30 años el primer Lunik se topara con la Luna y nos mostrara su cara oculta.

02 octubre 2017

He estoy en el Liceo

En 1838, cuando la primera guerra carlista, la nueva y recia burguesía catalana quiso que sus familiares, vecinos, Barcelona, Europa, vieran cuán grande e importante era, quiso que el mundo la contemplara guapa, segura, sentada en el teatro más grande y bello del planeta. Ganaban dineros pero también querían sentirse finos, delicados, redimidos por la llama depuradora del «bel canto». 

Para ello alzaron el Gran Teatro del Liceo en el solar de un convento de trinitarios descalzos que se asomaba a las Ramblas. Y para que todos supieran «quién» era «quién» plantaron sus firmes posaderas en los mejores asientos. Por los siglos de los siglos -pensaron-, dejaremos en nuestros legados la butaca y el palco. Y así fue; en Barcelona eras lo que eras según qué asiento habías conseguido en el Liceo.


Ese sueño vanidoso y eterno de la hasta ahora incombustible burguesía resultó una bendición para el «bel canto», para los estudiantes, melómanos, habitantes del «gallinero», para los músicos, autores, profesores, directores, para el coro, cantantes, divos, carpinteros, pintores, artistas viejos y nuevos, y para los miserables que se plantaban a las puertas del Gran Teatro, diciembre, frío polar, 1964, quietos, en silencio, visten ropas gastadas, escasas, feas, están ahí para contemplarte y para que tú los veas, existen, se te entran en la cabeza y ya no salen nunca más de ella, y mientras tu acompañante te arrastra hacia la luz rosada no puedes dejar de mirar a los que te observan -No los mires. 

Eso no se hace, Emma-. El vestíbulo, luces, tiemblo. Ya estoy en el Liceo. Es como nos contaban que sería el cielo, porque aunque lo encargaron para ser escaparate y eterna gloria de algunos, el que lo construyó llevaba a más gente dentro. Y este lunes, el 31 de enero, a las once de la mañana, una chispa díscola saltó del soplete, se encaramó por el cortinaje hasta incrustarse en el techo falso que se desploma por entero sobre el patio de butacas. Al Gran Teatro del Liceo se le saltan los sesos, arde. Pena grande. Ya nadie es nadie en el Principado. Se borraron 150 años. En las Ramblas la gente dice que no es bueno que una herencia dure tanto. En las Ramblas la gente pide una rifa digna.

30 septiembre 2017

El Liceo de Barcelona se ha quemado varias veces

El Liceo se ha quemado. La Opera de Barcelona ha ardido. Con él, se ha ido en humo una parte considerable de la historia artística, política y social de la capital de Cataluña, así como inestimables documentos y algunos tesoros pictóricos, como los frescos del siglo XIX que adornaban sus paredes. Se han salvado los cuadros de los pintores de principios de siglo, los Casas, los Nonell, etc... representando a las bellezas más deseadas de la Barcelona de su tiempo, «propiedad privada», se dice, de los respetables caballeros miembros del privadísimo Círculo.

No es el primer incendio que padece el Liceo, pero el de ayer lunes, siniestro mayor, trágico día para las Ramblas, tal vez sea definitivo si no pone fin a la dura polémica sobre su reforma y ampliación y si no da lugar a un nuevo Liceo, que ya no podrá ser comparado a la Scala de Milán.


Ya faltarán para siempre los maravillosos frescos realistas del XIX: Marti Alsina, Rigalt i Caba, el lujoso Saló del Descans. Los palcos a donde todo el que cuenta en la ciudad acudía, no sólo por melómano, sino porque era el lugar en donde había que dejarse ver si uno quería ser algo o alguien.
El Teatro del Liceo fue fundado, paradójicamente, no por catalanes sino por oficiales de la Milicia Nacional en 1837, aprovechando un solar producido por la quema de conventos de 1835: allí estaba el de la Trinidad...

En su época dorada -la edad de Oro de Barcelona, la de Sardá y el Eixample, la de Gaudí y el Modernismo- el Liceo fue corazón y escenario de una de las más encarnizadas batallas intelectuales de la ciudad; aquella en la que se opusieron, a veces a garrotazo limpio, wagnerianos y antiwagnerianos. Polémica que dividió a familias, ocasionó separaciones matrimoniales, enfrentó a padres con hijos, rompió amistades que tenían que ser «eternas». ¡Y el Carnaval del Círculo! La Barcelona burguesa y libertina lo vivió como su gran fiesta anual. Los «senyors Esteve» enriquecidos con el textil y la revolución industrial buscaban allí la aventura fácil mientras sus esposas les plantificaban espléndidas cornamentas. El Viudo Rius se consolaba como podía y la Ben Plantada de Xenius d»Ors hacía estragos. Françesc Pujols revolucionaba la platea imponiendo el smoking blanco para las noches de gala.

Franco prohibió el Carnaval y el Círculo obedeció. Su resurrección con la democracia nunca llegó al esplendor del pasado, sobre el cual quedan maravillosos dibujos picantes y eróticos del genial Opisso.
Era una burguesía brillante, alegre y despreocupada, demasiado para el gusto del anarquista «incontrolado» Santiago Salvador, que el 7 de noviembre de 1893 aprovechó el estreno del Guillermo Tell de Rossini para tirar desde la quinta galería a butacas un par de bombas «Orsini» que causaron catorce muertos y dejaron decenas de heridos. La segunda bomba puede aún ser contemplada en el Museo de Historia de la ciudad. Cayó sobre el cuerpo sin vida de una dama y no explotó.
A Santiago Salvador lo cogieron en Aragón y cuando el verdugo le daba a la tuerca del garrote vil, entonó a pleno pulmón un himno a la libertad: melómano hasta la muerte.
La ciudad, todas sus clases sociales, viven el Liceo y sus divas y divos como cosa propia. Los triunfos y los caprichos de la Caballé, sus favoritismos y sus vetos, Carreras o Plácido, y las noches tumultuosas de Pavarotti con la platea cuajada de damas luminosas de joyas, como árboles de Navidad...

La ciudad sintió ayer lunes que su corazón músico quedaba en cenizas y lloró.

28 septiembre 2017

El Liceo, la joya de la burguesía

El Liceo no es un teatro sino una institución, y está tan estrechamente vinculado al auge de la burguesía barcelonesa que su propia historia es la de la prosperidad de la capital catalana. Con el transcurso del tiempo no sólo ha sido un signo de identidad clasista, sino también de la propia ciudad y aún de Cataluña misma.

La Sociedad del Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de Su Majestad Isabel II nació en 1837, un momento en que ya la revolución liberal parecía asentarse definitivamente en España. Su fundación está rodeada de circunstancias histórico-políticas especialmente significativas: la sociedad había nacido para proporcionar fondos para el sostenimiento de la Milicia Nacional. El edificio fue construido en el antiguo solar de un convento, el de los Trinitarios, previamente desamortizado. 


Las obras, entre 1844 y 1847, coinciden con el desarrollo de las grandes instituciones bancarias barcelonesas. Fue figura significativa en su financiación el banquero Manuel Girona, que estuvo al frente del Banco de Barcelona la friolera de 60 años, desde 1844 hasta 1905, cuando murió ya con 90.
El Liceo fue un signo de distinción y jerarquía social, al mismo tiempo que un modo de diferenciarse de la capital política del país mediante un rasgo no sólo social sino cultural. Originariamente era todo un símbolo de «status»: los socios pagaban la entonces elevadísima cantidad de tres mil duros por adquirir sus derechos. El palco formaba parte de la riqueza patrimonial de la familia y podía ser vendido en caso de pasar por problemas económicos, así como figurar en la herencia. Las grandes familias -aparte de los Girona, los Ferrer Vidal, los López o los Güell- eran los grandes protagonistas de la vida del Liceo. Era el momento en que la dirección de la vida económica y social de la ciudad estaba en manos de un puñado de familias y lo siguió estando al menos durante cuatro generaciones. Es muy fácil ironizar sobre ellas, pero no cabe la menor duda de que contribuyeron decisivamente a construir la Cataluña contemporánea.

El Liceo ha sido históricamente el testimonio de la fortaleza y de la debilidad de esa burguesía catalana. Incendiado en 1861, su reconstrucción en tan sólo un año constituyó una señal esplendorosa de la pujanza de la burguesía catalana. Pero fue también el signo de la prepotencia de una clase social a la que miraban con hosquedad los desheredados. En 1893, el anarquista Santiago Salvador lanzó dos bombas desde el gallinero del Liceo al patio de butacas; sólo una estalló y causó más de una docena de muertos. El gesto de atentar contra el templo de la burguesía resulta, sin embargo, suficientemente expresivo.

Hoy, reliquia del pasado pero hogar de una afición musical que sus pasados burgueses no contradicen, el Liceo es una permanente realidad cultural al margen de ese pasado histórico. En un momento en que aún el Estado ha de concluir el Teatro de la Opera madrileño, el Liceo es un símbolo de una sociedad que supo hacer lo mismo por sí sola mucho antes.

26 septiembre 2017

La guerra de los gorrillas

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía cargaron ayer contra un numeroso grupo de vecinos del distrito de Ciudad Lineal que se oponían a la construcción de un aparcamiento cercano a la calle Ricardo Ortiz. Según los vecinos, en los enfrentamientos resultaron heridas leves al menos dos personas. Sin embargo, fuentes de la Jefatura Superior de Policía negaron que se hubiesen producido cargas contra los manifestantes. «No se ha cargado contra nadie y no se han producido incidentes de consideración», explicaron. Los hechos se produjeron a primera hora de la mañana de ayer cuando los vecinos invadieron el solar destinado al aparcamiento para impedir el inicio de las obras. 


La empresa promotora Parking San Marcelo, S.A., encargada de la construcción, solicitó protección policial ante la oposición vecinal. «Los vecinos impedían la labor de las excavadoras y para evitar enfrentamientos decidimos pedir la presencia de los efectivos policiales», explicó ayer un portavoz de la empresa. La actuación policial disolvió la manifestación y las excavadoras comenzaron sus trabajos en los terrenos. Entre las razones que esgrimen los vecinos está el peligro de derrumbamiento de las viviendas colindantes,. ya que, según un supuesto informe que poseen, bajo el solar pasa un río subterráneo que hace peligrar la estabilidad de los edificios de la zona. Sin embargo, la promotora, que posee los permisos y las licencias de obra pertinentes, asegura que no hay peligro y que la única razón que tienen los vecinos es que «no podrán seguir aparcando sus vehículos en estos terrenos», explicó el portavoz de la empresa. 

Esta calle lleva abierta más de treinta años y los vecinos siempre la han utilizado como aparcamiento para sus vehículos. San Marcelo, S.A. pretende la construcción de un aparcamiento subterráneo de tres planta con las licencias concedidas por la Junta Municipal de Ciudad Lineal. Los vecinos se han opuesto desde el principio para «salvaguardar su integridad física y sus viviendas», según dijeron los afectados. La promotora tiene los permisos desde el 30 de marzo, sin embargo, el inicio de las obras se ha demorado a causa de la oposición vecinal. «El sistema que utilizaremos para la construcción del aparcamiento no entraña ningún peligro para los edificios colindantes. El Ayuntamiento sabe que se la juega y no creo que si existiera la mínima posibilidad de riesgo concediera los permisos», dijo el portavoz de la promotora. Los vecinos piden a los responsables de la Junta Municipal que impidan la realización de las obras, ya que insisten en el peligro que suponen.